Al conmemorar este Día Mundial de la Justicia Social, queremos poner el acento en los 150 millones de trabajadores migrantes del mundo. Muchos de ellos son objeto de explotación, discriminación y violencia, y ni siquiera pueden acogerse a los sistemas de protección más básicos. Además, las mujeres, quienes conforman el 44 por ciento de los trabajadores migrantes, son las más afectadas por esa realidad.

En la actualidad, la mayoría de la migración está vinculada, directa o indirectamente, a la búsqueda de oportunidades de trabajo decente. Sin embargo, un gran número de trabajadores migrantes acaban atrapados en empleos caracterizados por una baja remuneración y condiciones de trabajo inseguras e insalubres —con frecuencia en el contexto de la economía informal— donde se vulneran sus derechos laborales y otros derechos humanos. A menudo, para conseguir un empleo se ven obligados a pagar elevadas comisiones de contratación que, en promedio, equivalen a más de un año de salario, y tampoco se puede obviar la elevada vulnerabilidad de los migrantes al trabajo infantil y al trabajo forzoso.

FUENTE: OIT