Hoy conmemoramos, una vez más, el Día Internacional de lxs Trabajadorxs, fecha homenaje a los mártires de Chicago quienes, en el año 1886, fueron brutalmente reprimidos por fuerzas de seguridad estadounidenses, en virtud de su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de 8 horas, cuyo origen fue la huelga iniciada el 1° de mayo de ese año.

Desde el establecimiento de la fecha por acuerdo del Consejo Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en 1889, esta conmemoración se ha convertido en una jornada reivindicativa de los derechos laborales históricamente conquistados por el movimiento obrero organizado.

En este sentido, resulta un hecho insoslayable que la conmemoración nos encuentre, como argentinxs, en un contexto de avasallamiento generalizado de nuestros derechos como trabajadorxs, tanto en el plano individual como en el colectivo, por parte de los tres poderes del Estado, en el marco del gobierno de la alianza Cambiemos.

La trama se teje a partir de varias aristas: la sanción de la ley de reforma previsional aprobada por el Congreso en diciembre del año pasado; los intentos de avanzar en la reforma laboral por parte del ejecutivo nacional, los cuales tienen su expresión reciente en el proyecto de abaratamiento de las indemnizaciones por despidos enviado al poder legislativo el pasado viernes; y los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que, en los últimos días, han expresado que no había relación laboral en los casos emblemáticos de un trabajador monotributista que prestaba servicios para el Hospital Alemán y de una trabajadora que lo hacía para la ONG Remar Argentina. Estas medidas se suman a la avanzada en torno a las negociaciones paritarias de este año, las cuales son objeto de presión por parte del gobierno para imponer un techo del 15% sin cláusula gatillo, que, al ritmo sostenido de la inflación, llevarían a una pérdida del poder adquisitivo de los salarios; a las intervenciones a varios sindicatos y a la anulación de la personería gremial a los metrodelegados.

Como si lo mencionado no fuese suficientemente preocupante para el conjunto de los trabajadorxs, estas medidas se dan en el marco de una escala de represión a la protesta social que conllevan no sólo el uso de las fuerzas sino detenciones y causas penales a activistas.

En este contexto, resulta preocupante que nuestra Carrera no se haya expresado institucionalmente en repudio a ninguna de las medidas que avasallan los derechos laborales, a pesar de que se presentaron proyectos en más de una ocasión en la Junta de Carrera.

Como colectivo de estudiantes, graduadxs y docentes que conformamos el espacio Democratización RT, nos pronunciamos en contra de todas estas medidas y sostenemos que sólo la lucha organizada en las calles es capaz de poner un freno a esta avanzada del capital. Este 1° de mayo recordamos que sólo a partir de la organización colectiva de lxs trabajadorxs se obtuvieron y obtienen derechos y conquistas obreras.

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