Es innegable que esta fecha nos convoca a reflexionar acerca de la capacidad reivindicativa de les trabajadores organizades colectivamente. Por eso, no es casualidad que señalemos la fecha como “Día internacional de les trabajadores” en plural, porque defendemos, incluso desde la gramática, lo esencial de la organización colectiva para la conquista de derechos laborales.

Ya desde la instauración de la conmemoración por acuerdo del Consejo Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en 1889, puede observarse el origen colectivo de la fecha, porque se realizó en homenaje a los mártires de Chicago quienes, a consecuencia de su participación en las luchas por la reducción de la jornada laboral a 8 horas, que comenzó con una huelga el 1° de mayo de 1886, fueron brutalmente reprimidos por fuerzas de seguridad estadounidenses.

Sin embargo, con el devenir de la historia, especialmente en nuestro país, se realizaron esfuerzos por nombrar la fecha como “Día del Trabajador” o “Día del Trabajo”, con la clara intención de despojarla de contenido político colectivo y asignarle una impronta apolítica individual y desideologizada. Así, lo que se pensó como un día de rememoración de lucha se ve “opacado” por el festejo de “ser trabajadores”.

En un contexto de país en el que se observa un retroceso en materia de derechos laborales en el marco de una nueva avanzada neoliberal desde diciembre de 2015 cuya base moral enaltece valores individualistas, la reflexión que podemos hacer desde nuestra disciplina deviene fundamental así como también lo es el ejercicio crítico de nuestra profesión en las diversas inserciones, en defensa de les trabajadores y sus derechos en todos sus espacios y sentidos.

En los años que lleva el gobierno de Macri, los índices económicos, laborales y sociales han retrocedido sistemáticamente. Cierran a diario aproximadamente entre 25 y 30 PyMES, la capacidad instalada de la industria alcanzó un nivel comparable con la crisis de 2001-2002. El salario mínimo vital y móvil disminuyó desde finales de 2015, de 580 a 288 dólares. De acuerdo al INDEC, en el último trimestre de 2018 el desempleo se ubica en 9,1%, casi dos puntos porcentuales por encima del mismo período de 2017 (7,2%). Al aumento sostenido del desempleo, se suma la pérdida de empleos registrados y el aumento del subempleo, las suspensiones y el trabajo informal. En este marco, un número considerable de patronales aprovechan la situación para presentar procedimientos preventivos de crisis (PPC), de dudosa veracidad, como mecanismo para reducir costos y eliminar comisiones internas y activistas de base combativos. Basta mencionar como ejemplos los casos de Carrefour, Molinos Río de la Plata, FATE, Laboratorio Craveri, Elea, Coca Cola FEMSA, etc.

Esta configuración se complementa con la puesta en marcha de dispositivos de disciplinamiento contra quienes resisten, a través del aumento de la represión y las detenciones de activistas sociales. Cabe señalar las detenciones de delegados del laboratorio Craveri por reclamar contra el falso PPC y los despidos, y el caso de los cuatro choferes de la Línea Este de La plata, que fueron encarcelados por un conflicto sucedido entre 2016 y 2017, y a la fecha continúan privados de su libertad.

La negociación colectiva también encontró sus límites: por la menor cantidad de acuerdos registrados y por el techo impuesto a la negociación salarial, que contribuye a la caída de los salarios reales. La transformación y restructuración del Ministerio de Trabajo, hoy devenido a Secretaría, son otros de los tantos ejemplos de mecanismos puestos en marcha por el gobierno actual para atentar contra los derechos colectivos.

Si bien somos les miembres de la comunidad de Relaciones del Trabajo quienes estamos en situación privilegiada para emitir informes y opiniones en los medios sobre este estado de cosas, llama la atención que ese espacio está cooptado por representantes de otras disciplinas. A la evidente falta de institucionalización de nuestra propia disciplina, se suma que nuestra Carrera no se ha expresado institucionalmente en contra de ninguna de las medidas implementadas por el gobierno de Cambiemos que afectan las relaciones del trabajo, pese a que ello fue discutido en la Junta de Carrera, nuestres consejeres han presentado proyectos al respecto e inclusive algunos fueron aprobados, pero la gestión de la Carrera continúa manteniendo un silencio cómplice. Frente a un mundo del trabajo en crisis, la gestión actual no realizó ninguna declaración abierta al respecto y, a su vez, aprueba y difunde materias, cursos y diplomaturas que fomentan la cultura individualista y neoliberal.

Por eso, como estudiantes, docentes y graduades integrantes de Democratización RT nos pronunciamos no sólo en contra del estado de situación que el gobierno de Macri llevó a las relaciones del trabajo en todas sus aristas, sino, al mismo tiempo, de la falta de prioridad que muestra la gestión de nuestra Carrera para que se nos considere como interlocutores válides y se nos abran perspectivas de empleo en este difícil contexto.

Reafirmamos que sólo la organización colectiva puede poner límites al embate neoliberal en todos los órdenes de nuestras vidas y permitir la emergencia de un proyecto histórico que nos coloque a les trabajadores como sujetos de derechos.

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