1° DE MAYO – DÍA INTERNACIONAL DE LAS Y LOS TRABAJADORES

El 1ro de mayo conmemoramos la valiente lucha de los Mártires de Chicago en 1886, que fueron fusilados por exigir la jornada laboral de 8 horas. Esa lucha nos dejó una conquista que hoy está siendo violentada: el tiempo de trabajo. Mientras grandes tecnomagnates como Elon Musk proponen jornadas de 120 horas semanales, en Argentina la reciente reforma laboral habilita (entre otras cosas) el “banco de horas” que permite extender la jornada laboral diaria de 8 hasta 12 horas sin pagar horas extra, debilitando derechos que fueron conquistados con importantes luchas.

 

El trabajo ya no alcanza: el deterioro del mercado laboral vacía de contenido la jornada de 8 horas. Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, se perdieron aproximadamente 200.000 empleos registrados en el sector privado; solo en enero de 2026, industria, comercio y construcción destruyeron 57.000 puestos formales de un solo golpe. La informalidad alcanzó al 43% de la población ocupada urbana durante el cuarto trimestre de 2025 (un punto más que en 2024), afectando principalmente a mujeres (44,5%) y jóvenes de hasta 29 años (58,4%). El 72% de los trabajadores (formales e informales) recibe un sueldo inferior a la canasta básica total. Incluso dentro del sector formal, el 58% de los asalariados no supera ese umbral y 1 de cada 5 trabajadores con jornada completa de 40 horas semanales es pobre. El pluriempleo alcanzó al 12% de los ocupados: un solo empleo —formal o informal— ya no alcanza para vivir.

 

La industria argentina está siendo devastada. Entre 2023 y 2025 se perdieron más de 45.000 puestos industriales formales, con caídas superiores al 15% en sectores clave como metalúrgico, textil y autopartista. La producción industrial cayó un 12,4% interanual en enero de 2026, y la utilización de la capacidad instalada ronda apenas el 55%. Cada fábrica que cierra, cada línea de montaje que se detiene, no solo destruye empleo de calidad: destruye jornadas de 8 horas con derechos, sindicalización y salarios dignos. En su reemplazo, crece el trabajo precario, por plataformas o cuentapropistas.

Como profesionales de Relaciones del Trabajo tenemos un rol central en esta lucha. Tras una devaluación que hundió el salario real, el actual gobierno no homologa acuerdos paritarios por encima de su pauta del 2% mensual (que es superado por la inflación). Asimismo, la nueva reforma laboral privilegia el convenio por empresa por sobre el de actividad y habilita la negociación individual, desconociendo la asimetría estructural que existe en la relación de trabajo.

Frente al avance sobre los convenios colectivos, la precarización y el ataque sistemático a la organización de las y los trabajadores, la respuesta sigue siendo la misma: organización, pensamiento crítico y unidad. Vamos por la democratización de las relaciones laborales. ¡Unidad, organización y lucha!

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